sábado, 27 de octubre de 2012

La sociedad y la impotencia.


Ese es el mensaje que nos bombardea. «Tienes que ser de esta manera y de ninguna otra». La televisión, la moda, la publicidad, internet; todo. Constantemente vemos las mismas imágenes de chicas perfectas. No digo que no afecte también al género masculino, pero está claro que en menor medida. 

Se trata de un canon de belleza completamente aleatorio. ¿Quién ha decidido que la nariz debe ser así, el ángulo de las cejas debe ser ese, y la proporción frente-barbilla debe seguir su norma? ¿Quién ha dictado como bello algo imposible? Ni siquiera las consideradas "bellas" lo son, pues siguen retoques y operaciones. Y lo peor es que no podemos evitar que nos afecte, en menor o mayor medida, porque está por todas partes. Porque tú también lo haces, el considerar más guapa o más fea a una persona en función de este canon. ¿Desde cuándo la belleza es algo cuantitativo?

Y sin embargo, a las personas consideradas guapas se les permite casi todo, simpatizan por el simple hecho de parecerse por casualidad a un modelo aleatorio. ¿Por qué está bien decirle a una persona que está delgada y no que está gorda? ¿Por qué el modelo de peso perfecto se pone en un cuerpo esquelético? Ya te pueden faltar veinte kilos, eso está bien visto, aunque pases hambre a diario y no puedas ni hacer ejercicio. Pero cuidado como te sobren cinco. 

Hay chicas torturándose a sí mismas por no ser como les dicen que tienen que ser. Absurdo, sí, pero verdad. Pero, ¿me podéis explicar por qué mi cara debe parecerse a la de Megan Fox? No, no tengo esa nariz absolutamente recta, ni esa barbilla afilada, ni los ojos azules. No estoy así de -insalubremente- delgada. ¿Y qué? Soy un ser humano igual, y sin embargo, voy a ser juzgada. ¿Por qué esa mujer, que se ha puesto pechos artificialmente y perjudicando a su salud, y que no come por mantener esa cintura famélica, tiene que ser mejor que yo? ¿Por qué tiene que ser un modelo para mí?

Impotencia involuntaria. Yo, por mi parte, no quiero ser una de esas chicas. Pero, lo queramos o no, son nuestra referencia a la hora de mirar a una persona. Y de verdad, qué pena que las referencias no sean mujeres inteligentes, con mucho que decir, o mejor, que pensar, en vez de esta cantidad de barbies, en su mayoría, vacías. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario