Podría contestar a esta pregunta desde un punto de vista objetivamente científico, basándome en átomos, moléculas, funciones y demás, pero no creo que ese sea el objetivo de la pregunta, sino más bien algo subjetivo. Si lo contase desde la estricta realidad, podrías preguntarle lo mismo a cualquiera, que la respuesta sería la misma.
Considero entonces que se trata de algo como "¿qué te mantiene viva?". Bien.
Hace tiempo me preguntaba yo misma algo así, "¿por qué vivo?", "¿para qué?". Sentía que no tenía razones. Entonces la pregunta cambió a "¿y por qué morir?", una especie de "¿y por qué no?", así que la primera razón es, simplemente, por vivir. Por el gozo de estar viva. Algo de lo que he empezado a disfrutar en el principio de su totalidad, creo, desde hace poco.
Voy a ser algo más específica. Todos necesitamos un combustible para nuestro motor, por así decirlo. Lo que te llena ese agujero entre las costillas y enciende una llama. Mi combustible son mis sueños, siempre presentes e incansables, aunque también variables -a veces. No hay mayor placer que el no abandonar, seguir, esforzarse, porque tienes algo que hacer. Nadie te lo ha impuesto sino tú, porque quieres. He aprendido a disfrutar de lo que hago, aunque hago cosas que no disfruto. ¿Por qué? En favor de mis sueños. Quizá a corto plazo no pueda verse, pero yo sé que es algo que aunque en este momento no me agrade, tengo que hacer. Si lograrlo me acercará a conseguir lo que quiero, bienvenido sea.
Y eso es lo más definido que puedo decir. Sin embargo, me siento en la obligación de mencionar otras cosas. La música. No voy a decir esa típica frase de "la música me salvó la vida", pero sí diré que me la llenó en muchísimos momentos. Que me apoyó cuando nadie más lo hizo, aunque esto también sea una frase típica. Para mí la música significa muchísimo, significa transportarme a otro mundo, significa sentir esa llama arder con fuerza. Tampoco puedo olvidar mis libros, que también estuvieron conmigo cuando estuve sola, que me demostraron muchas cosas, a los que debo mucho. Estoy absolutamente convencida de que de no ser por los libros, yo no estaría aquí ahora mismo, no en las mismas condiciones. Digamos que me demostraron que no hacía falta hacer ninguna de esas cosas, ni seguir a esa gente, ni tampoco necesitaba ese tipo de amigos, porque al llegar a casa podía abrir el libro, leer e irme a otro sitio, y eso era algo que no me podían quitar. Fueron, como la música, ese refugio y ese apoyo incondicional.
Y terminando con lo más abstracto de todo, vivo por sentir. He sufrido los dos extremos, no os creáis. He sido muy amorosa, y he socializado; me han herido. He sido un témpano de hielo, sin sentimientos, y me he hartado. Llevaba mucho tiempo queriendo encontrar el punto medio y creo que por fin lo tengo. Siento en la medida que tengo que hacerlo. Siento mucho y muy intenso. Amo. No a la gente, es verdad, pero lo hago. Amo lo que hago, amo mis sueños, mi música, mis libros, amo mis aficiones y mi talento. Amo mil cosas de la misma manera que odio otras tantas, pero no hay comparación. Siento la ambición, siempre presente, y es algo que también me mantiene viva. La resistencia, el afán de lucha, la emoción por aprender algo nuevo. Siento mucho y muy intenso. Y me encanta.
Con esto, me levanto cada día y aunque no haya nada en particular por lo que alegrarse, yo sigo con mi motor en marcha. Tengo muchas razones por las que estar triste, cabreada, por las que odiar. Por las que preguntar "por qué" y "hasta cuándo". Infinitas más que para levantarme cada mañana y no desear quedarme en el sitio. Pero tengo un motor muy bien alimentado. Da igual lo que pase, yo voy a seguir.