lunes, 15 de abril de 2013

Parece que me voy pero no me voy. Me golpeas y no me caigo, porque no soy de cristal. Soy un frío hielo, irrompible, incorruptible, intocable. Patéame para que sienta algo, insúltame, ódiame, aborréceme. Ámame.
La figura misma de la imperfección hecha con mellas afiladas, y el siempre presente "¿y si...?". Puedes lanzarme al agua que no me ahogo, puedes meterme en fuego que ardo y no me quemo. Me siento cayendo de un décimo piso, el viento en la cara y la sensación de volar. Abajo la gente aplaude. Podría volar o podría estamparme contra el suelo, que lo mismo daría. 
Demuéstrame que sigue habiendo algo. 
Quiero volver a soñar tan alto como antes. Quiero ser capaz de querer. Quiero la humanidad, por una vez, la fragilidad del cristal en lugar de la frialdad del hielo. Pero cuidado, el cristal se rompe.
En un momento dado me encuentro en medio de un laberinto oscuro, sin salida, por redundante que suene. No hay más que diferentes caminos a un lado y a otro, en todas direcciones, pero les acompaña un sentimiento de que todos llevan al mismo sitio. Da igual si encuentro la salida del laberinto, pues es un precipicio de rocas afiladas y olas voraces. 
Si solo pudiera nadar en el mar. 
Si tengo que caer, no puedo ser de cristal.
Los demonios me comen por dentro y no me dejan ver nada más.
Mirar a la destrucción a los ojos y decirle "¿y ahora qué?".
Mirar a la destrucción a los ojos y decirle "veremos quién gana".
No puedo pretender dejar de ser destructiva si necesito la destrucción para sobrevivir. No puedo dejar el glaciar ya que si se derrite, me ahogo. Me consuela saber que, bajo todo ese hielo, queda un fuego. Un fuego encerrado por lo mismo que lo está salvando. El círculo vicioso e insalvable. 
Quiero explotar en llamas, quemarlo todo, olvidar y vivir. Quiero empezar de cero, quiero que nada de esto esté sucediendo. Quiero despertar en otro sitio, en otra situación, en otro tiempo. Quiero abrir los ojos una mañana y pensar "todo va bien".
Voy a mirar a la destrucción a los ojos. Y voy a decirle "aunque me arrastres contigo, pienso ganar".